Peligrosas relaciones de confianza por Whatsapp o Facebook que acaban en estafa o extorsión

El anonimato y las facilidades que otorgan ciertas aplicaciones gratuitas como Whatsapp, un email o cualquier red social para engañar y captar víctimas está favoreciendo el incremento de las estafas y extorsiones. En estos casos, no hay infecciones ni hackers para obtener tus datos personales. Sólo el eslabón más débil: tú.

Se venía venir. Whatsapp, los mensajes directos y los falsos perfiles de Twitter y Facebook para lanzar la caña. Un mensaje sugerente: “te quiero conocer; me interesa tu perfil; espía las conversaciones de Whatsapp de tu pareja; cómo obtener contraseñas ajenas; cómo participar en sorteos, descuentos o negocios y apuestas rentables”.

El fenómeno virtual está dando lugar a peligrosas relaciones sociales, personales y empresariales de confianza vía email, Whatsapp o redes sociales. C U I D A D O. Vías muy negras a la par que lentas en una investigación para poder dar con el autor de la estafa o la extorsión que te tiene tan sometid@. Cada vez más frecuente y por ello, preocupante.

Nos llegan muchos casos a la Unidad. Una víctima sufriendo lo indecible porque alguien, a quien por supuesto no conoce en persona, le pide dinero por whatsapp o email bajo la amenaza de “atente a las consecuencias” o “sé donde vives, o conozco a tu hermana” “o hemos secuestrado a alguien”. Pensarás que si pagas, te dejará en paz ¿Cuál es el único dato que puedes aportar del presunto autor de las amenazas? Ah, que has hablado por Whatsapp o por Skype y tienes una foto de perfil o un email, o un número de teléfono? Ningún dato fiable.

 

¿Cómo escogen a sus blancos?

Vamos a rebobinar. Sin conocer tu caso ¿Te cuento lo que ha pasado y cómo has llegado a esa situación? Ingeniería social, apréndetelo bien.

Es muy fácil crearse identidades falsas en la Red Y LO SABES. Un minuto para abrir una cuenta de Gmail, otro para un perfil y un grupo de Facebook, una cuenta de Skype y un número de teléfono extranjero o contratado a nombre de otra persona. Datos totalmente fakes (falsos) y creados desde lugares lejanos. Una isla, un país en conflicto o países cuyo interés no es precisamente, en la actualidad, acabar con el cibercrimen. Este individuo tiene su estafa/extorsión totalmente calculada.

El malo necesita un gancho: un grupo o perfil de Facebook que se llame “Gana dinero apostando; Cómo obtener contraseñas”. Se crea seguidores y poco a poco se va ganando la confianza de los que van picando. Te pone información de interés, algún tutorial que supuestamente funciona; te envía capturas manipuladas donde ves que accede a una cuenta o gana dinero con algún “negocio”. Se dejan asesorar por tus sugerencias y comentarios. Algún mensaje directo y finalmente, un número de teléfono para whasappear. El intercambio de mensajitos puede durar días, semanas. Todo para que tu supuesto colega, que te va a hacer ganar dinero o te va a dar la clave para obtener contraseñas o a quien “le gustas muchísimo”, se gane tu confianza.

 

No se lo pongas fácil. No le des información

Otras veces, nosotr@s mism@s se lo ponemos fácil posteando comentarios en Facebook o Twitter del tipo: “mi hermano está haciendo un viaje por la India” o “necesito saber cómo espiar el Whatsapp de mi pareja”; “cómo ganar dinero apostando” o “mirad el coche de 80.000 euros que me acabo de comprar”. En estos casos, vas a ser un objetivo perfecto para que alguien te “ofrezca solución personalizada a tus necesidades o te pida tu número de teléfono para mandarte un mensaje después de “hemos secuestrado a tu hermano en la India”. No se lo pongas fácil.

Tienen tus datos personales, se han ganado tu confianza mensaje a mensaje, saben tu número de teléfono y que tienes dinero para pagar. Conocen mucho de ti. Y tú ¿Qué sabes de tu “amig@? ¿Su perfil en Facebook? ¿su número de teléfono o su cuenta de Gmail? ¡Ah!, que no lo conoces personalmente y es el mismo que te está exigiendo dinero bajo la amenaza de “atente a las consecuencias” “te encontraré” o “mira tu espalda cuando salgas de casa”. Seguramente quien te amenaza está a miles de kilómetros y si pagas, volverá a exigirte dinero, porque lo tienes. La amenaza nunca va a cesar y si lo hace, será cuando la policía sepa quien es tu extorsionador. Para entonces, ya habrás pagado.

 

No hay excepciones, sí muchas víctimas

Cuidado con los datos personales que facilitas. Si presumes de tener dinero, eres el blanco perfecto. Y con respecto a la búsqueda de “negocios oscuros” cómo saber contraseñas y espiamientos varios, oscuros serán quienes os lo ofrezcan.

Si existieran negocios rentables, sorteos o herencias jugosas, a ti no te lo van a ofrecer y menos, públicamente.

Si estás ante un caso como éste, denúncialo a la policía. Probablemente ni quieren ni pueden hacerte daño. Sólo quieren tu dinero. Costoso pero compensa. Si pretendes entablar relaciones personales, sociales o económicas, desconfía inicialmente y exige, conocer personalmente o por recomendación a quien te los ofrece. Si no, no hay trato. El anonimato no es bueno para los negocios y menos para las relaciones personales.

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