NUEVOS RUMBOS

Los cambios, dan miedo, sobre todo cuando lo que dejas a un lado es algo que amas. Pero el día no tiene 48 horas.

Sería perfecto que el tiempo concediera treguas. Que se parara para poder disfrutar con intensidad los momentos mágicos; que pasara rápidamente en las épocas malas o que saltara de viernes a viernes, ¿Por qué no?

Me reuní con el Tiempo e intenté hacer un pacto con él pero fue intransigente. Me dijo: “Sé valiente y sigue el camino que te haga más feliz pero no seas egoísta, no lo quieras todo para ti”. En vez de pensar en aquellas palabras, me rebelé contra sus consejos y acabé recluida en mi torre de cristal, trabajando sin parar. Un día, el Tiempo volvió, de repente y apareció:

  • ¿Por qué te rebelas contra lo imposible?- me dijo.
  • Porque soy egoísta conmigo misma y quiero hacer todo lo que me gusta- contesté con el ceño fruncido.
  • Sabes que solo es posible si sacrificas tu vida. Y cuando mires atrás, te darás cuenta de que no has disfrutado de todo aquello por lo que luchaste.

Me quedé sin palabras. Y el Tiempo desapareció.

Pasaban los meses. Mientras, luchaba con todas mis fuerzas para desafiar aquel sabio mensaje, que retumbaba día tras día en mi cabeza. Dolía reconocer que el Tiempo tenía razón pero el egoísmo, el miedo humano a la elección, el cambio y la libertad superan cualquier fenómeno sobrenatural. Eres capaz de sacrificar tu vida personal, incluso la salud, si con ello complaces tus ambiciones, aunque los fines sean legítimos. También consulté a personas especiales. Todos me decían lo mismo. “Si quieres vivir con intensidad, centra tus fuerzas en aquello que quieras hacer realidad y te haga sentir libre”.

Así que, después de quince años en la Policia, vividos al extremo, intensamente, he decidido seguir los poderosos consejos del Tiempo y empezar una nueva vida, una en la que pueda seguir haciendo realidad mis sueños mientras puedo vivirlos, ambos a la vez. De momento, le he pedido a mis compañeros de azul que me permitan un largo tiempo para volar.

Empiezo una etapa para tener más tiempo para escribir, comunicar, divulgar, formar a futuros polis y generar vocaciones intensas pero, también, para hacer de la Red y los usuarios un mundo más seguro. He estado muchos años investigando a criminales y ahora que sé cómo actúan, es hora de trabajar en cuerpo y alma con lo aprendido para ayudar a protegernos de esas amenazas.

Choros, no os relajéis porque siempre os estaré vigilando … 😉

Nos vemos por las redes.