La investigación de los delitos cometidos en Redes Sociales no sólo es responsabilidad de policías y jueces

Ciertos insultos, humillaciones, amenazas contra personas o ciertos colectivos en redes sociales pueden ser merecedores de reproche penal. No obstante, no existe una línea entre la libertad de expresión y lo delictivo y la investigación de este tipo de comentarios depende de varias circunstancias. Veremos algunas de ellas.

 

La investigación de los delitos cometidos a través de redes sociales es una responsabilidad de todos.

Cada día y, sobre todo, con cada suceso de cierta relevancia o gravedad social, se suceden cientos de comentarios en las redes sociales. Aunque pueda parecer sencilla, su investigación es un camino arduo que en muchas ocasiones requiere un despliegue considerable de esfuerzos y medios y que, en la mayoría de casos, son desproporcionados, teniendo en consideración su trascendencia penal.  Quiero plantearos algunas reflexiones que ponen en evidencia que el éxito de detectar y sancionar este tipo de conductas es un problema de todos: fuerzas y cuerpos de seguridad, sistema judicial, redes sociales y usuarios.

 

¿Qué comentarios se investigan?

Comienza con la dificultad de decidir si, dependiendo de las circunstancias de cada caso, una publicación en una Red social constituye alguno de estos delitos que yo denomino “de expresión”: Amenazas, coacciones (acoso), injurias y calumnias, amenazas, delitos contra la integridad moral, injurias y calumnias, injurias y calumnias contra la Corona, también cometidos contra Instituciones del Gobierno, apología del terrorismo, injurias y calumnias cometidas contra funcionarios en el ejercicio de sus funciones, delitos de discriminación y odio y por último la falta de vejaciones injustas donde se meten todas aquellas denuncias por insultos y humillaciones que no están muy claras y que siendo de poca entidad, se tipifican como falta ( una pena leve) y no como un delito. Una larga lista a considerar.

No es fácil decidir si un comentario está o no cometiendo un delito; existen muy pocas sentencias previas, mucha repercusión mediática, gran condena social y cada caso tiene sus propias circunstancias que inciden a la hora de valorar.

 

Retuitear y compartir hasta la saciedad NO ayuda a la investigación

Sé que muchos, en vuestro afán de colaborar, retuiteais y compartir aquellos mensajes que consideráis “delictivos” o deleznables. Debéis de saber que no es el mejor camino para reportar estas conductas. Si detectáis algún comportamiento que pudiera ser delictivo y lo mencionáis públicamente ¿cómo creeréis que va a reaccionar su autor? Eliminando las pruebas y ocultando los hechos a quienes se encargan de su posible investigación.

Quiero poneros este símil, quizá absurdo pero muy descriptivo: Imaginaos que Pepe ha matado a Juan y se ha deshecho del cadáver. Pepe cree que no será descubierto al ocultar el objeto del delito. En su lugar, hubo un rastro de sangre y algunas otras pruebas que podrían llevar a la identificación del autor. Pero vosotros, por cualquier circunstancia, conocéis este homicidio.  ¿Qué es lo que haríais a continuación? Ir a la policía. Correcto. Pero no, en esta ocasión os es más fácil postear en una red social que Pepe ha matado a Juan para que se comparta y viralice hasta la saciedad. ¿Cuál creéis que será la consecuencia? Que Pepe volverá al lugar de los hechos y revisará y limpiará cualquier vestigio posible. Por tanto, dudo que publicando en una red social se ayude a la policía a encontrar las evidencias que le hubieran llevado a su identificación.

Ahora, ¿por qué no trasladamos este mismo hecho a las redes sociales? ¿Por qué ponemos en el punto de mira y exponemos públicamente a posibles usuarios para que sean “perseguidos o investigados”? Este linchamiento social no contribuye en absoluto a que las fuerzas y cuerpos de seguridad realicen una adecuada investigación de los hechos. Si queréis reportar o informar a la policía de posibles comentarios nocivos/delictivos existen canales y formularios adecuados donde denunciar sin señalar ni juzgar públicamente a ningún usuario y que nos van a ayudar a garantizar la confidencialidad y el éxito de posibles investigaciones.

 

Los linchamientos sociales no ayudan a las investigaciones

Ciertos comentarios podrán ser deleznables, inmorales, inhumanos y quizá, sancionables vía penal, pero el linchamiento público favorece la destrucción de pruebas con la consiguiente eliminación de perfiles. Esto entorpece o impide posibles investigaciones.  Por otra parte, la victimización del usuario autor es tan brutal que pueden llegar a ser tratados como si fuera un homicida.

 

No todo lo moralmente reprochable es delito

El derecho penal debería ser el último mecanismo al que acudir, y no el primero. ¿Dónde queda la responsabilidad de los propios administradores de las redes sociales? Hay comentarios insultantes y vejatorios fácilmente detectables que podrían ser retirados “ipso facto”. Si vamos un poco más allá, siempre es menor gravoso para el usuario cancelar o suspender su perfil que una detención y posible sanción penal. Sin embargo, eso lo primero que algunos piden.

Tampoco nos podemos olvidar de considerar, y ya lo he mencionado en varias ocasiones, que independientemente de que un comentario pueda ser o no delito conforme a las leyes españolas, los datos de registro de un usuario se encuentran en los servidores americanos de Twitter, Facebook, Instagram o YouTube y por tanto, sujetos a su legislación nacional y NO a la española.

 

¿Por qué una orden de un Juez español no es suficiente para retirar un contenido o para investigar un perfil?

Es lógico que la propia Red Social, salvo en casos muy graves como terrorismo o corrupción de menores, tenga ciertas reservas para dar los datos de registro de un usuario. Su función no es tener que valorar si un comentario es delito o no. No están para eso. Si accedieran a facilitar los datos de cualquier perfil y no examinaran cada petición judicial que les llega de un país podría podrían dar lugar a las siguientes situaciones: En Arabia Saudí condenaron a un hombre a 10 años de cárcel y 100 latigazos por criticar al Islam. Tailandia castigó con 15 años de prisión por dibujar un grafiti ofensivo contra el Gobierno y 7 hombres fueron condenados a entre 5 y 10 años de prisión por protestar en Egipto.

Por este motivo, lo que es delito en un país determinado puede no serlo en otros.  Es más, puede que las Redes Sociales, de acuerdo con sus Términos y Condiciones, entiendan que muchos comentarios están amparados por la libertad de expresión y no merezcan ser retirados y mucho menos ser penalmente sancionados.

Por tanto, como veis, investigar o pedir la retirada de comentarios no es sólo una decisión de la policía o de los jueces españoles sino que cada investigación es específica y complicada. Siempre hay un por qué para que ciertos comentarios queden, a criterio de la opinión pública, “impunes” y es que por suerte o por desgracia, la Red tiene sus propias normas que, en ningún caso, son las de un único país y menos, el nuestro.

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